ESTADO CIVIL: AMORDAZADO

En los tiempos que nos ha tocado vivir, donde la limitación de derechos civiles está siendo utilizada como moneda de cambio entre políticos , el término “mordaza” ha cobrado un nuevo significado.


Dice la RAE que amordazar implica la acción de “Impedir hablar o expresarse libremente, mediante coacción” y entonces uno se pregunta si una sociedad que impone justicia basándose en la retirada de derechos civiles y fundamentales representa una sociedad evolucionada, un país desarrollado.

Nosotros, los 17 de Cofrentes fuimos los primeros en España en ser sometidos a esta nueva “tendencia” política: frenar de inmediato toda conducta contraria a los intereses del gobierno. Y por primera vez tras más de 30 años de democracia asusta pensar que pueden haber dado con la forma para lograrlo. 

Durante el juicio fueron muchas las preguntas que se lanzaban ante los “acusados”, todos querían saber como 17 personas normales y corrientes (aparentemente) pueden llegar a atentar contra el bienestar de la sociedad. Tenía que existir un motivo de peso, un objetivo o un jefe. Esta fue sin duda la herida más dolorosa que yo me llevé de esta experiencia y la que más tardará en cicatrizar. Ser consciente de cómo en realidad aquellos a los que nos enfrentamos cada día, los que piensan de manera diferente, están realmente lejos de cualquier sentido de convicción. -”¿quien quería que le viera al subirse a ese lugar?”- . Al escuchar esa pregunta sentí ganas de echarme a llorar y así lo hice, no lo pude evitar, pues para mi significaba que nuestro objetivo era otro más complejo que defender nuestros recursos del imparable crecimiento de la evolución. ¡Teníamos que lograr mostrar al mundo que poder expresarse representa la mayor de las habilidades del ser humano!.

Es triste asistir al momento en que ves con claridad que el problema al que te enfrentas es la IGNORANCIA. Esa fue sin duda la peor de las sensaciones vividas en estos 6 años “sentados en el banquillo”: demasiadas personas desconocen el valor de la acción individual, de la importancia de expresar las opiniones propias y como consecuencia la voluntad de expresarse ha caído. Vivimos en una era en que el valor de las convicciones, los principios y la libertad individual no tienen valor ninguno pero que paradójicamente se ha convertido en instrumento de coacción civil.

Nosotros no esperábamos que nadie nos viese, no subimos a esa torre buscando una foto sino una oportunidad de expresar con libertad y decir bien claro “esto es lo que yo opino” porque a nadie parece importarle. Y tan sólo ese gesto proporcionó a mi vida mucho más sentido que cualquier otra acción civil individual.

La pregunta que yo intento responder cada día de mi vida no es “quién” sino “qué”. ¿Qué pienso yo sobre las centrales nucleares, sobre el efecto del CO2, la pesca de arrastre, las armas o los OMGs?. Esa es la verdadera arma poderosa que tenemos, la capacidad de reflexionar sobre nuestra vida y cuestionar todo aquello que no entiendo o no me gusta. Y creo que nuestra acción aquel febrero de 2011 demostró muchas cosas pero la más importante sin duda es el hecho de que la mordaza es la forma más eficaz y rápida de derrotar a tu adversario. Ata a una persona de pies y manos, condénale a INACCIÓN y habrás logrado tu ventaja.

Ellos lograron tenernos amordazados durante 6 años y mientras confiaban que la impotencia y la frustración crecía en cada uno de nosotros, la capacidad de expresarse cobraba nuevo sentido permitiendo que nos quitásemos la mordaza. Ha sido duro no poder acercarte a una manifestación o conducir con miedo a tropezar con un control policial. Pero una persona pacífica tiene opciones de expresarse más allá de la acción directa.

Responder cada mañana a ese “qué” sobre uno mismo ha sido la fuerza necesaria para mantener la esperanza en la lucha pacífica y en nuestros principios o convicciones. Ser libre para comunicarse sigue siendo el mayor de los poderes del ser humano, pero creo que los 17 hemos aprendido que lo importante no llegar a ser escuchado, visto o sentido, sino EXPRESARSE cuando lo crea importante, escuchar esa voz interior y hacerle caso, comunicar mi opinión.

Nosotros no pudimos usar nuestra presencia física como herramienta de expresión durante 6 años pero hemos aprendido a hacerlo con otros actos como la educación de nuestr@s hij@s, la colaboración con compañer@s activos, la creación de espacios para puesta en común de conocimientos o compartir experiencias. Gracias a la mordaza logramos ser más libres para expresarnos de maneras menos directas pero más constantes y frecuentes. Hoy 6 años después y libres de todo cargo estamos listos para volver a la acción directa sabiendo que no es la única forma de expresión.

Helena Sancho, activista de los 17 de Cofrentes