BOTELLÓN DE CUMPLEAÑOS EN EL RAINBOW WARRIOR

Se supone que los cumpleaños son una fecha para pasarla con la familia y amigos y hacer algo especial. Las doce de la noche que daban paso a mi día me pillaban lejos de casa, con botellas, vasos, pajitas y tapones tamaño macro a bordo del Rainbow Warrior.

Llevábamos 6 horas lidiando con karchers e hinchadores, encajando los objetos en la cubierta del barco como podíamos e intentado que el sistema eléctrico no saltara; y nos quedaban otras 5.

A las 6 am el sol empezó a teñir el cielo de naranja y nosotros comenzamos a lanzar los botes al agua. Durante varias horas danzamos alrededor del Warrior, con Mallorca y la Dragonera de fondo, remolcando los objetos y la pancarta, soltando y amarrando cabos. 

Cuando a media mañana volvimos al barco el trabajo no había acabado: quedaba deshinchar. De nuevo por turnos sacamos el aire y doblamos todo. 24 h. de salitre y sudor que hicieron visible lo invisible y nos dejaron una impactante imagen que ilustra lo que está pasando en nuestros mares.

Pero el momento más especial del día, sin duda, fue cuando tras la evaluación, una tarta y una carta de navegación firmada por toda la crew apareció delante mía. Además, después, de vuelta a Mallorca, me esperaban más sorpresas.

Las doce de la noche que daban paso a mi día me pillaban lejos de mi familia, pero junto a mi otra familia. ¡Millones de gracias por un día tan bonito a la vez que curioso, por la oportunidad de pasarlo en el Warrior, y por este tour tan genial!

Irati Aguirre, Greenpeace Pamplona