Acción Meirama

6 de la mañana, un tercer vehículo se une al convoy por una carretera secundaria.

Parada entre los árboles, un coche se acerca y un “es la policía, nos han cogido” rompe el silencio entre la niebla. Todas preguntándonos como era posible sin saber donde meternos y víctimas del humor murciano. Así empezó la acción para nuestro equipo.

La broma nos llevó a no pensar en los casi 150m que debíamos subir para ayudar a las escaladoras. Tal fue así, que cuando quisimos darnos cuenta, estábamos frente a la alambrada que nos separaba del objetivo, saltándola y camino de esa sauna de vapor situada en lo más alto de la torre de refrigeración en la que 12 horas más tarde quedaría plasmada una grieta de 40m y el sol, alternativa sostenible al carbón.

El ascenso duró cerca de 2 horas, no solo era subir de forma segura, sino que media tonelada de pintura, material de escalada y todo lo necesario subía con nosotras. Una polea hacia el camino más sencillo para los 15 barriles que debían llegar a lo más alto.

Y por fin, Meirama a nuestros pies. Ante nosotras aquella inmensa central térmica y aquel paisaje verde de Galicia. Las activistas pintando y nuestro equipo unos metros por debajo en las escaleras viendo como las compañeras saltaban de un lado a otro para pintar y llegar a cada recoveco y viendo a la Guardia Civil como iba de un lado a otro. Se paraban, observaban, se iban, volvían y pasaban las horas.

Horas de frío, de lluvia, sol y de nieve. 16 horas desde que entramos hasta que fuimos escoltadas hasta la salida. Y con un mensaje claro, decirle al carbón que tiene las horas contadas.

El sol ya empezó a salir en la Central Termina de Meirama.

Dani Arenas.