¿Ha servido el BreakFree para influir en las empresas?

La respuesta es sí. No habían pasado 24 horas tras la puesta en marcha del breakfree con actividades descentralizadas por toda la geografía cuando el lunes por la mañana ya tenía dos llamadas de la cúpula directiva de Endesa. Dadas las circunstancias decidí esperar al martes para devolver la llamada y hablar con calma con ellos.

Era martes por la mañana y no había pasado ni media hora desde el inicio de la acción de protesta en Endesa, cuando recibí una nueva llamada desde la dirección de la compañía, y no sería la última esa mañana. El equipo de campañas ya estaba en la puerta de la sede central de Endesa en Madrid y decidimos vehicular la interlocución in situ. Mañana de idas y venidas, llamadas, amagos de reunión, ahora sí, ahora no. Siempre tratando de aprovechar el efecto de la movilización para obtener resultados y compromisos concretos acordes con nuestras demandas de campaña.

Sabíamos que en la sede de Enel, dueña de Endesa, en Italia estaban nerviosos y preocupados por la situación que se vivía en esos momentos. La persona que me había estado llamando desde el lunes pasó en tres horas de manifestar su enfado por no haber respondido las llamadas a tiempo a tratar de templar gaitas y buscar una reunión.
Nosotros, conscientes de que la presión ejercida desde el fin de semana era efectiva, contestábamos que encantados de reunirnos y escuchar compromisos concretos: de fechas de cierre de las térmicas de carbón y las nucleares, empezando por renunciar a la petición de licencia de reapertura de Garoña.
Lo cierto es que una acción global de movilización había desencadenado una cadena de sucesos de incidencia de campañas con una empresa que aún hoy sigue viva.
Mario Rodriguez, director ejecutivo de GPE